“Mrs America”: Cuando la moda y el estilo son una herramienta de narración.
La nueva serie de FX, creada por Davhi Waller (Mad Men), nos traslada a principio de los años ‘70, en pleno auge de la segunda ola del movimiento de liberación de la mujer y la campaña en torno a la ratificación de una de las enmiendas en la constitución estadounidense
Como toda buena trama nos presenta dos bandos en pugna: Liberales y Conservadores, con figuras femeninas potentes que fueron parte de la historia, como Gloria Steinem, Betty Friedan, Shirley Chisholm, Bella Abzug y Phyllis Schlafly, quienes representan fielmente los valores de su sector.
La batalla es entre mujeres, cada bando presenta los modelos de cómo debieran ser estas mujeres: qué valores mantener, su relación con los hombres, y cómo vivir de acuerdo a esos valores. Su estilo personal, es parte del terreno en el que están luchando.
Bina Daigeler, la vestuarista de la serie, hace un trabajo magnifico entendiendo la importancia del vestuario como parte de la narración y una herramienta de guerra. “Como son personajes que fácilmente puedes googlear, tuve que hacer harto trabajo de investigación para ser lo más fiel posible a ellos y no sólo con sus vestuarios públicos, sino también proyectarlos a sus lugares más íntimos”, señaló en una entrevista.
No podemos dejar de lado a la ganadora del Óscar, Cate Blanchett, que nuevamente se luce actoralmente, dando vida a Phyllis Schlafly, una mujer conservadora, que puedes llegar a odiar y si bien su nombre no es familiar para nosotros, ella fue la principal responsable en la derrota de esta enmienda que buscaba la igualdad de derechos para los ciudadanos sin importar su sexo.
Si alguien entendía la importancia del vestuario es justamente este personaje. Así lo corrobora su hija Cori Schlafly. “Jamás vi a mi madre en pijama, se levantaba antes que todos para estar impecablemente vestida, como si todos los días fuera a dar una entrevista en televisión, incluso un día sábado en la mañana cuando iba al supermercado, estaba perfectamente accezorizada con perlas, trajes de sastre y maquillada”, señaló.
Blanchett y Daigeler entendieron esto en la construcción de la imagen del rol, creando un aspecto meticuloso, con accesorios conservadores de buen gusto: un broche, un collar de perlas, un pañuelo de seda atado al cuello, en colores pasteles, levantando la imagen de la perfecta esposa y madre americana de los años 60. Así podemos entender que Phyllis Schlafly siempre estaba “armada”, haciendo que hasta su sombra de ojos fuera pintura de guerra.





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